De niña pensaba que los micrófonos producían un efecto raro en las personas, recuerdo cuando escribí un libro "La playa Longuichota" (porqué ese nombre, ni idea) (y bueno, un "libro", habrán sido unas cuantas páginas no más) totalmente inspirada en Papelucho, y como fui la única en la clase que escribió algo me pidieron que saliera adelante a leerlo, en alguna casa cultural estábamos ya no recuerdo dónde, yo sin ningún tipo de problema salí tomé el micrófono y comenzé a leer, en seguida siento mi cara diferente, me siento acalorada, sentía que mi cara hervía, mas no me impedió seguir leyendo, emocionada y con aires de superioridad al haber sido la única en hacer la tarea, mi creación, mi primer cuento... Años más tarde, ya con algunas creaciones bajo la manga, me piden, junto a otra compañera, leer frente al colegio algún papel escrito quizás por quién con las típicas cordialidades que tanto me fastidian, a lo que accedí sin mayor reparo, de ese día recuerdo también, la misma sensación en mi cara, ese acaloramiento inexplicable y la sensación de explotar en cualquier momento ... a lo que hice caso omiso, qué me importaba a mí sentir eso, si total, leía perfectamente... já, ahora sé lo que ese maldito acaloramiento significaba, no era más que vergüenza, vergüenza de leer o hacer algo, que en aquella época me importaba un rábano, y que ahora esas mejillas coloradas tengo que controlarlas no sé cómo, de la forma que sea... pero que indeseable sensación ! ....
sábado, 15 de agosto de 2009
Siga las condiciones de uso
De niña pensaba que los micrófonos producían un efecto raro en las personas, recuerdo cuando escribí un libro "La playa Longuichota" (porqué ese nombre, ni idea) (y bueno, un "libro", habrán sido unas cuantas páginas no más) totalmente inspirada en Papelucho, y como fui la única en la clase que escribió algo me pidieron que saliera adelante a leerlo, en alguna casa cultural estábamos ya no recuerdo dónde, yo sin ningún tipo de problema salí tomé el micrófono y comenzé a leer, en seguida siento mi cara diferente, me siento acalorada, sentía que mi cara hervía, mas no me impedió seguir leyendo, emocionada y con aires de superioridad al haber sido la única en hacer la tarea, mi creación, mi primer cuento... Años más tarde, ya con algunas creaciones bajo la manga, me piden, junto a otra compañera, leer frente al colegio algún papel escrito quizás por quién con las típicas cordialidades que tanto me fastidian, a lo que accedí sin mayor reparo, de ese día recuerdo también, la misma sensación en mi cara, ese acaloramiento inexplicable y la sensación de explotar en cualquier momento ... a lo que hice caso omiso, qué me importaba a mí sentir eso, si total, leía perfectamente... já, ahora sé lo que ese maldito acaloramiento significaba, no era más que vergüenza, vergüenza de leer o hacer algo, que en aquella época me importaba un rábano, y que ahora esas mejillas coloradas tengo que controlarlas no sé cómo, de la forma que sea... pero que indeseable sensación ! ....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




el que más me gusto...hasta ahora
ResponderEliminar