Y así comienzas a buscar el escape que tanto has necesitado, pero que sólo ahora lo reconoces como indispensable.
La fría noche te captura en su calígine, te acurrucas en aquél manto de humedad
caminar en círculos en una noche desierta, caminar sólo por andar
sólo por sentir el movimiento, escucha: inmoviliza tu cuerpo, alza las manos y
cierra los ojos ¿Y? ¿No percibes el flujo que recae sobre tu cuerpo y te entrega
la responsabilidad de sobrellevarlo?
Evidente, miras el gato, el gato plomo, aquel rasguido de su ojo
se penetra en tu retina y queda ahí como una foto antigua, de esas que con algo de esfuerzo
se logran divisar, mas aquél hecho no tiene relevancia alguna, es sólo un gato plomo, ni siquiera negro para hacer de ese momento algo más emocionante o de algo digno de contar... yo sé, sé que a estas horas de la noche buscas algo; cuidado, ¿Por qué entraste ahí?
Lo tétrico del lugar te seduce, así y todo te exacerbas por el silencio que abruma tus ideas
y caes en que la omisión es el silencio y el silencio es soledad, y en eso piensas toda la noche...
al amanecer ... al amanecer sólo enciendes un cigarrillo en la calle y con el humo te creas tus propias nubes que el día te ha negado ...
jueves, 27 de agosto de 2009
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:O!
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